Ayer fuimos a un Buck and Doe, pongámoslo de esta manera, es un evento para recaudar dinero para los novios. Como si aqui no se regalaran cantidades extraordinarias de dinero a los novios en la boda, más cosas y cositas, bebidas y comidas en las despedidas de soltera. Hay parejas que hacen este tipo de eventos, en el que hacen juegos, y sorteos y demás, cobrando entrada y bebida, con el propósito de reunir dinero para pagar la boda. Esta fiesta implica que gente done los premios que se van a rifar y que cada persona que paga por entrar, si bebe y participa en las rifas y juegos y sorteos, termina gastando otros $200, aparte del regalo de boda (que puede ser otro tanto o más).... Bueno, sé que es costumbre aqui, o que no es nada fuera de lo común, pero para mi, raya en el abuso... casi....
O sea, prefiero mil veces casarme por debajo de lo que pensé o soñe o anhelé, que estar pidiendo plata y estresándome por el dinero, no sé, soy yo. Mi sueño de la vida no fue casarme, pero hay tantas mujeres que suspiran por la boda y tal, que al final pueden hasta olvidarse de lo básico y fundamental: el matrimonio. Entonces después de soñar, pelear, gastar los ahorros de la vida, perder dinero en vestidos que usarás una vez, zapatos que no pondrás jamás y demás detalles que serán irrelevantes ese día, se olvidan de que si no trabajas por tu relación de pareja, ese día será solo un día más en el calendario. Para mi nuestro aniversario no es que sea un día más en el calendario, pero siento que todos los días celebramos nuestra unión de una manera u otra. Que cuando llega nuestro aniversario, es un día en el que celebramos el número de años que llevamos juntos, pero no nuestro amor, eso lo hacemos a diario!
Cuando yo me casé, la industria de las bodas ya estaba en su apogeo de idiotez comercial, en su apogeo de pequeños pero vacíos detalles que no significan nada sino demostrar que tienes más de aquello y de esto; y que tu fiesta fue la más grande, la más cara, la más más más... Y mientras más programas de bodas veo, más me alegra que la nuestra fue sencilla, con los elementos tradicionales que toda la familia quería, que complacimos a todos y que fue bella pero sin exageraciones. Nuestros anillos son casi anillos de monjas, super austeros, no diamantes con platino e incrustaciones de rubi.
Para mi en lo personal, con Daniel, el cura, nuestros padres, hermanos, abuelos y yo, me bastaba.
Tal vez suena insensible a la gente que trabaja en la industria, o a aquellos que sueñan con su boda y tal, lo lamento mucho, pero asi me siento siempre que alguien viene a contarme de sus planes de boda. Hay tantas maneras de celebrar una boda sin el gran alboroto, honrando realmente una unión, sencillamente eso, que no puedo evitar siempre preguntarme cuando oigo esos planes de bodas, que si están celebrando su unión o si están honrando lo que la sociedad y la familia creen que deben. Valdrá la pena gastar ese realero?